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lunes, 3 de mayo de 2010

Las Cuevas de Sare. Países Vascos, Francia. 06.04.2010.

Seguimos en la carretera, vamos hacia el Oeste. Por ahora creemos que es una buena idea hacer la Costa Atlántica y pasar por Portugal para llegar a Gibraltar. En pocas palabras la vamos a hacer larga convencidos que a partir de ahora el clima ha decidido ser clemente. De todas maneras aún no es muy tarde y las Cuevas de Sare todavía están abiertas así que decidimos entrar.


Esta foto me gusta un montón, se podría decir la historia que mira la historia: En la vitrina José Miguel de Barandiarán, el antropólogo que realizó investigaciones en las Cuevas. Frente a la vitrina un Vasco pura sangre, de los que quedan pocos que utilizan aún el gorrito. A la entrada del museo, bajo la silueta de Barandiarán. Vamos, vamos a las cuevas, tilin, tilin. Entrada a las cuevas. Al interno, las formaciones naturales (y no solo) en piedra.




Representación de la familia del hombre prehistórico. Vistas de la Cueva, el ingreso visto desde dentro y unas pozas naturales.

Sare está en la frontera entre los Países Vascos Franceses y los Países Vascos Españoles, pero que en cuestión de aduanas es simplemente entre Francia y España. Nos demoramos poco en cruzar la frontera, pasamos y como ya comienza a anochecer comenzamos a buscar donde pasar la noche. A diferencia del lado francés con el lado español, en España hay más alboroto, no es un pueblo pequeño sino parece una metrópoli. Llegamos hasta un campo que parece ser el lugar ideal. Cuando hemos terminado de acomodarnos para la noche, descubrimos que justo por ahí…. Pasa el tren! Chu, chu…. Cada hora! Dormimos en Deba, en el Barrio Egia en alguna parte cerca de San Sebastián.

Ainhoa. Paises Vascos, Francia. 06.04.2010.

Llegamos a Ainhoa la noche anterior, para variar cuando era ya noche y se veía poco. Buscamos un lugar donde estacionar y pasar la noche. Menos mal tuvimos suerte y nos tocó un lugar tranquilo, no pudimos quedarnos cerca al cementerio porque está justo en medio del pueblo y encima en alto, hubiera sido un escándalo en vez de pasar desapercibidos.

Ainhoa es un pueblito muy pintoresco. Las casas son del siglo XVII. Fue en un inicio una zona muy pobre, luego gran parte de los hombres se fueron con Colón como tripulantes hacia America y luego comenzaron a enviar dinero a sus familias en Ainhoa, que como se puede ver no ha sido poco. En cada casa, está escrito el apellido del propietario y el año en el que se construyó (o al límite cuando fue remodelada), es común que en el pueblo la gente se identifique por el nombre de la casa donde vive que no por el propio apellido.

Fachadas típicas en Ainoa, es estilo de construcción es Labourdin: piedra y madera. Sobre la puerta, la inscripción de rigor: 1733 Salaberria (Vendrán de aquí los Salaverry?). Detalle del reloj solar del Hotel Ithurria (los Iturri?). La mesita en piedra y las banquitas de madera. Una camiseta de una marca conocida, utiliza siempre animalitos en sus diseños. El local de la Identidad Vasca. La vitrina de un negocio: jamón, paté y demás exquisiteces. Mmmm.


Puerta de la casa Gorritia, famosa en el pueblo. En 1662 tenía una placa tallada en piedra que decía: Esta casa se llama Gorritia y ha sido adquirida nuevamente (parece la perdieron por deudas) por Maria de Gorriti, madre del difunto Jean Dolhagaray, con las sumas de él enviadas desde las Indias (hasta ahora siguen llamando Indias cuando quieren decir America). Esta casa no se podrá vender ni alquilar. Es por este motivo que la casa Gorritia es una de las más famosas y conocidas en Ainhoa.
Calles de Ainhoa con sus típicas casas. Para llamar a la puerta, el timbre no es chic: usa la manito de bronce. Una puerta, lamentablemente en la foto no sale muy bien el detalle: entre las dos hojas de la puerta en alto hay un círculo blanco en alto que en realidad no es un círculo sino una conchita de mar por que Ainhoa es parte del Camino Francés que lleva a Santiago de Compostela. Una tienda de perfumes.

La Iglesia de Ainhoa del siglo XIII construida por la necesidad de crear un lugar de refugio (por eso no tiene grandes ventanales y la torre es bastante alta). Detalle de la bóveda del altar, vitral y escultura en madera de la Virgen y el Niño. Lápidas del cementerio, que siguiendo la tradición de la época está al costado de la Iglesia.

Entrada de la Iglesia en piedra y mármol. Galerías dentro de la Iglesia, son de la reforma de 1649. Escaleras que llevan al campanario y antiguamente servían para llegar a las galerías. Vistas de las calles de Ainhoa.

Los productos típicos regionales son el paté y el jamón. Imposible no terminar con un Jambon du pays avec le baguette. Ahmmm que rico. Saliendo de Ainhoa encontramos un lugar tranquilo y con sol! Entonces nos hicimos un homenaje: fusili con atùn y zapallitos. El cartelito del Parqueo, veamos si en vasco aparcamiento (en castizo) o estacionamiento (en cholizo) quiere decir Aparkalekua, como se dice Comedor? Comelekua? Y entonces el baño??? Mejor lo dejamos ahí.

Nuestro camino prosigue, no es temprano ni tampoco muy tarde así que veremos donde nos lleva el viento.

jueves, 29 de abril de 2010

St. Lon Les Mines, Francia. 05.04.2010.

De la noche anterior, me olvidé de contar que por primera vez escuché en la noche al ciervo llamar a la cierva (osea la sierva), no es que la llama: Juana, la comida! No, este espécimen masculino tiene un llamado tipo ladrido seco (ahh… como tantos otros machos, no?) suena como el golpe seco de las castañuelas. Mientras no lo supe y lo escuchaba, me parecía una especia rara de rana y justo cuando estaba pensando no puede ser aquí todavía no hay ranas por que hace mucho frío a Peter se le ocurrió iluminarme de sabiduría: yo hasta ese momento vivía feliz sin saberlo, la cosa se puso critica cuando la necesidad fisiológica de ir al baño en medio de un bosque a oscuras se me ocurre pensar…. y si este machìn no encuentra la Juana y la viene a buscar por aquí y yo estoy regando el arbolito? Mejor no pensar.

A la mañana siguiente, menos mal sin visitas de ciervos, comenzamos de nuevo el camino. Paramos en un pueblito a comprar pan y algo más para comer. Recuerdo que comimos en algún lugar cerca de la carretera y pudimos cocinar, yupi! En la tienda encontré una delicatessen del lugar: Le coeur du Canard, osea entre tanto pato para hacer paté encontramos donde nos vendieran los corazones, buenazos. La de la foto es la sarten que viaja con nosotros y una de las cocinitas que tenemos a bordo. El pueblito por donde pasamos estaba lindo, harto verde y hacía un poquitín de calor. La foto de este jardín y la casita es del Château du Prada, una casa privada para matrimonios y recepciones. Las flores son de las macetas en la vereda pública. El cartel en hojalata del panadero.

Estas son fotos del cementerio de St. Lon Les Mines. El monumento en mármol al ingreso esta dedicado a quienes perdieron la vida por la patria. Flores en cerámica cocida, son tradicionales por que durante el invierno sería imposible llevar flores frescas. La tumba cuadrada con tanto de roca, del Ricky Ricòn de hace doscientos años. Una lápida particularmente significativa en la zona: a la memoria de Henri Lavielle muerto por la Francia en Douaumont el 28 Febrero de 1916 (Primera Guerra Mundial) a 32 años. Medalla Militar de la Cruz de Guerra. A mi me impresiona, toda la zona que estamos recorriendo está llena de este tipo de monumentos. Han pasado años (y pasarán aún más y no hemos aprendido nada). Los pirineos! Ya era hora que se dejaran ver!

St. Lon les Mines es un pueblito antiquísimo, se llama así por las minas de carbón vegetal (de un cierto tipo de árbol de la zona) a la que le deben todo. Las minas fueron explotadas desde 1756 hasta 1949.







Vista lateral de la Iglesia, para variar en el punto más alto y con tanto de torre para controlar los cuatro lados. Un castillo saliendo de St. Lon. Un cartelito más, esta vez cuidado con las ovejas.

Perigueux, Francia. 04.04.2010.

El viento sopla frío, seria mejor decir que el viento congela. Pero tiene un lado bueno: se lleva las nubes negras y deja ver por un momento el cielo azul. Castillo de Rochechauld.

Llegamos a Perigueux, no por que lo tuviéramos en el itinerario (por que hasta el momento ni itinerario tenemos) sino por que era la hora del rincón del box entre panza y cabeza: Llega la hora de comer, que lamentablemente no siempre coincide con la hora de comer de los demás y para mejorar las cosas es domingo y muchos restaurantes ni siquiera han abierto así que no nos queda otra que caminar a ver donde podemos comer algo. Peter esta devotamente convencido de ir a un restaurante que sale en la guía, pero como estamos casi desmayados de hambre caminamos en círculos y no somos muy capaces de leer un mapa medio calato. Cuando llegamos al restaurante… que te crees: closed, schlossen, chiuso, fermé, cerrado. Merci, merde. Mientras caminamos, tomo estas fotos de la publicidad de los locales, hecha en hojalata negra: la peluquería, la cuchillería. Una pileta en bronce, un espectáculo en una esquinita casi desapercibida. Finalmente encontramos donde comer: recuerdo que por equivocación terminé con un plato de guiso de frejoles con pato y salchicha, estuvo ricolino a pesar de estar pedido a ciegas considerando que es un poquito difícil pedir de una carta que no entiendes ni michi de la cocina regional así que esta fotito con la copa de vino es lo que me queda del recuerdo. Una vista de la Basílica Bizantina, desde una de las callecitas de la ciudad.

La Basílica Bizantina Saint Front de Perigueux, una joyita de la arquitectura. Hace parte del itinerario del peregrinaje a Santiago de Compostela siguiendo la ruta Vézelay. Ya en el siglo XII viene incluida en la Guía del Peregrino por Picaud. Había una vez una tumba redonda como la de la Sagrada Sepultura, pero la destrozaron durante las guerras religiosas, para variar. En el siglo XIX Abadie la restaura y la usa como modelo para la Iglesia del Sagrado Corazón en Montmartre, Paris.
Vista del interno de la Basílica. El Altar y el púlpito. Las sillas de los feligreses, pareciera que estuvieran una fila frente a la otra, pero la verdad es que la sillita del frente es un poquito más bajita y sirve para arrodillarse. Detalle de una escultura en madera. El púlpito visto desde la pila bautismal. Estatua en mármol de San Jorge que vence el dragón.

Estatua en mármol de Juana de Arco y placas de agradecimientos. Una velita a Sta. Teresita del Niño Jesús y las placas de agradecimiento. El órgano de la Basílica. La Torre de la Basílica vista desde el externo. La Basílica queda en lo alto de la ciudad, para protegerla: cañón de época sobre uno de los muros externos de la Basílica.

Continuamos con el viaje y menos mal que el clima ha mejorado un poquito. Estamos en la zona de productores de vino, una maravilla. Solo que como lo saben también los policías, a quién crees que paran para hacer la prueba del alcohol? Pues claro, con este Murphy que todo lo jode: a mí! Yo me moría de la risa, salió todo normal pero me moría de ganas de hacerle una foto al policía: primera vez que me paran! primera vez que me hacen la prueba del alcohol! Alè, alè, alè!!!!

Para variar se hace noche mientras manejamos. Hemos pasado solo por campos privados que están o habitados o enmallados para no dejar salir a las bestias (las vacas y caballos) pero: y las bestias que queremos entrar? A freír monos en sartén de palo, a buscar donde se puede pasar la noche. Llegamos a una zona un poco más deshabitada y encontramos otro bosque, siempre en proceso de despanzurre: lo talan pero también encontramos que plantan nuevos arbolitos.

La noche está congelada, no hay nubes y se ven las estrellas. La foto la tomé mientras la luz en la camioneta estaba encendida, no sé que diablos hacia Peter adentro (la calidad de la foto es terrible, pero la mía es una camarita semplicita sin tanto alaraque nocturno así que me saca las fotos en la noche sin flash y como puede, la pelota blanca no es la luna ni tampoco es un poltergeist es un defecto de la camarita por hacer lo mejor posible). Decidimos caminar un rato, dejamos la luz de la camioneta apagada y al regreso nos pasamos, no vimos la camioneta así que tuvimos que regresar lo andado tratando de no perdernos. Pasar la noche a la intemperie no es la cosa más recomendable en este momento.

Sìl vous plaît. Francia. 03.04.2010.

Seguimos manejando, seguimos en el tráfico, como dos desesperados... flacos, cansados y ojerosos como dice la canción, pero con una ilusión: el sol, el calor y un poco más de color en medio a este gris – marrón indefinido que a veces parece eterno.
Pasamos por Paris, pero sin parar y lamentablemente de nuevo tráfico, de nuevo las salidas cerradas, las autopistas en mantenimiento. Merde, c’est la vie! Poco después del anillo de Paris, tomamos la N20 hacia el sur y nos encontramos en plena autopista un cartelito casi casi al estilo del Moulin Rouge que decía Relais des Chartreaux, entonces paramos sobretodo porque había llegado el momento en que panza y cabeza no pertenecen al mismo cuerpo, la primera se esta rebelando a tragar saliva nada más y la segunda se declara en huelga: que más da. El local resultó ser una maravilla, un hotel con diferentes servicios y entre ellos un restaurante espectacular, a pesar del frío pudimos sentarnos al “semi-abierto” una terraza cubierta y climatizada.

Al interno del restaurante, relajante vista sobre los jardines, ya verdes! Con un laguito artificial al que solo le faltaban los cisnes. Un cuadro en el restaurante al mejor estilo parisién. Esta foto se me escapó, pero si no tenemos cuidado con las vacas que atraviesan la autopista de donde sacamos el quesito rico, eh? Un almuercito, que más parecía un homenaje: una maravilla, la ensalada no me dio tiempo de inmortalarla…. Recién cuando hube puesto alguito en mi panshita comencé a razonar pero recuerdo que fuè mixta, buenísima porción y calidad. El plato fuerte, fue fuertísimo: se lleva el premio, fenomenal, al límite de lo terrenal. Un corte de carne que se llama York, juro por mi cabeza que la foto no le rinde honor, alto unos 4 cms jugosito mmm fue tanto que tuve el coraje de prepararme un pancito “take away” para la noche! Las vainitas fresquitas y en su punto, de esto deben aprender los alemanes! Una salsa tipo tártara, rebuenaza. Las papas estuvieron un poco nostálgicas de esto seguro deben aprender DE los alemanes. El postrecito, el punto sobre la i, la cereza encima de la torta, il non plus ultra: café expreso en su punto, torta de chocolate y crema de vainilla, helado de frambuesas recién recogidas y un flancito con un poquito de cacao meravigliao. Un jolgorio señores, un jolgorio.

Después de semejante mística experiencia retomamos la autopista y seguimos hasta el anochecer, que nos agarre donde nos agarre total van ya cuatro días de lluvia sin tregua, sin respiro, sin paz. Después de buscar inútilmente entre bosques que no estuvieran divididos con alambres de púas para evitar que las vacas se escapen, llegamos cerca de San Victornien, en un pueblito con dos calles y cuatro casas. En la noche no pasa ni un gato para poder preguntar al menos la hora. Ni un misero cartel que lleve al cementerio. El estacionamiento más grande y alejado estaba ocupado por los clientes del restaurante que queda cerca, pero estaban celebrando una fiesta de un matrimonio marroquí que prometía pachanga y si no fuera por que no tenia un trapo fiestero que ponerme me hubiera colado sin más ni más. Total, cous cous asegurado con bailongo de grupo y que linda la interculturalidad, eh? Sea por casualidad o sea por que a fuerza de dar vueltas en algún lugar vas a terminar y nosotros terminamos en el estacionamiento del centro de salud y sin más ni más se procede con la tutumeme.
A la mañana siguiente, nos damos cuenta que estamos muy en vista y nos estacionamos detrás del centro de salud, hay un área verde indefinida, no se sabe si es pública o privada, pasa un poco de gente pero todo tranquilo, a pesar de los marroquíes de la noche anterior aquí no hay moros en la costa. Salen dos rayitos de sol, dos, solo dos. Parece que le pidieron permiso a Zeus para salir un ratito a jugar, pero los pobres no pudieron con el ataque de las nubes negras y justo apenas terminamos con el desayuno se desata el diluvio universal. Escapamos y ni modo sigamos hacia el Sur, la esperanza del calor empieza a enfriarse hasta ella misma. La desesperanza es la última en perderse, no?

Despertar en Manheim, Alemania. 02.04.2010.

Lo dicho, al despertar buscamos inmediatamente donde poder prepararnos un desayunito en santa paz, sin la mirada de vecinos curiosos u horrorizados (la cara de las personas a veces cambia cuando se da cuenta que en la camioneta tenemos un mini departamento ambulante). De casualidad llegamos a un campo deportivo que al costado tenía un parque muy simpático. Es uno de los pulmones más importantes, sobre todo por que lo mantienen muy bien, lo más natural posible para que los pajaritos de estación puedan hacer sus nidos, la carretera está muy cerca pero no se escucha ruido de los autos o camiones, al contrario la única cosa que se escucha es el canto de los pajaritos y si caminas despacio, se pueden ver caminando por los senderos. También hay un aviso que dice que en el parque puedes pasear a caballo, pero que pena … el caballo te lo tienes que traer de tu casa por que aquí no hay  Después decidimos dar un paseíto por el pueblo antes de continuar con el viaje, el frío de la mañana no provoca ni para caminar ni para quedarse tonteando. El pueblito es bastante pequeño, con construcciones de época muy bien mantenidas. El gato que está en la ventana, estaba muy bien puesto para la foto, pero cuando se dió cuenta puso una cara de “sácame la camarita grrrr”. Si vienen los bomberos, se encuentran un Pinocho – bombero para reírse un rato. Un monumento a los caídos durante la Primera Guerra Mundial.

Retomamos la carretera…. Ah, pero cuantos carteles extraños se puede encontrar uno, eh? Este que dice? Atención a los ciervos, que por estos lares hacen parte de un circo y hacen saltos de 7 km de alto…jojoy! (no! La verdad es que es la advertencia de ir despacio porque en los próximos 7 Km. los ciervos podrían cruzar, pero la pura purita es que si vas a más de 80 km/h - en ciertas carreteras no puedes hacer menos - y el ciervo se te cruza simplemente le deseas buen viaje y patapaf le pasas encima, por que si no hay riesgo de hacer un mega accidente por no hacerle una rayita al ciervo). Entonces me pongo Tetita en pole position, si tenemos la suerte de ver estos acróbatas, jojoy! El cielo de Alemania, poquísimas veces lo he visto azul, muchísimas veces lo he visto así, gris con nubes y cargados de lluvia. El panorama comienza a cambiar, la mimosa está en flor! El panorama alemán, industria, industria. Como ya estábamos por salir de Alemania decidí que gastronómicamente valía la pena probar un Würstel, claro todo en nombre de la ciencia… acaso no hubo uno que se inyectó no se que virus para ver como curar, ah? Igual el mío era un interés científico: papas o mejor dicho mazacote de papas con queso, cuyo origen es mejor dejar bajo la sombra de la ignorancia pero que no andaba tan mal que digamos. Vainitas y aquí dejamos por sentado que los alemanes son especialistas en papas. El famoso Würstel, salchicha / hot dog como quieran la misma tontería es, solo la medida descomunal merece el comentario, no estaba malísimo pero tampoco era la locura. Son mejores los del Süd Tirol, que para los alemanes esa no es Alemania y para los italianos que viven en la zona ellos no son italianos y si no pides el café en alemán puedes irte a llorar al río. Quiero pensar que los Würstelcitos del OktoberFest son algo digno de probar y si el viento un día me lleva, prometo solemnemente tomarme un litro de cerveza, tirarme un chanchito, comerme un Würstelcito, tirarme otro chanchito y después bailo lo que les de la gana.. yuuuuupiiiiiiiiiiii!!!!

Esta noche hemos dormido en medio de un bosque, no tengo fotos… por que tenía frío y lamentablemente cuando tengo frío la última neurona que me queda se va a calentarse entre las amígdalas, por eso que no abro ni la boca… no sea que se me escapa la última neurona disponible “ymejo” entonces no hice ni una foto aarghhh…… pero a parte del frío, recuerdo que era un bosque donde también lo estaban despanzurrando todo para hacer mesitas en el Ikea, también recuerdo que ya habíamos dejado atrás Alemania y estábamos en algún meandro cerca de Paris en Villers Cotterêts. En estos días, nos vamos a dormir tarde, porque manejamos lo más posible hacia el sur, como las aves migratorias en busca del sol y nos levantamos tarde sobre todo esperando que el día caliente un poco.